Blogia
EL BLOG DE TONY JUAN

POESIA

A NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO

Padre nuestro nazareno

Padre Nuestro Nazareno,

déjanos mirar tu rostro

ya que estás en los cielos,

déjanos  besar tu pié

como cada año...........

con el más humilde de los besos.

 

Santificado sea tu nombre,

porque te llamas Jesús,

el Nazareno,

porque derramas esperanza

 y evocas tantos recuerdos.

 

Venga a nosotros tu reino

ese reino que, a veces,

no entendemos,

ese lugar, que buscamos,

en lo más profundo,

en lo más eterno

  

Hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo,

porque a ti me entrego,

Padre nuestro.......

porque a tu lado me quedo,

Nazareno.......

  

Y te pedimos:

danos hoy nuestro pan ............

ese difícil pan que,

solo unos pocos,

cada día, pueden comerlo

 

Y perdona nuestras ofensas,

perdónalas Señor....

porque solo tú tienes el perdón

porque solo tú sabes hacerlo

 

Y todavía decimos con recelo:

así como nosotros perdonamos

a quienes nos ofenden

 

 

¡Oh Señor! ..........

Enséñanos a que esto sea verdad

y no nos dejes caer en la tentación

de no creerlo

 

Y líbranos Señor del mal..............

Líbranos, Señor....

Padre nuestro Nazareno 

 

José Antonio Juan García

 

Leído en la Iglesia de Santa Ana (PP Franciscanos) en la cuaresma del año 2011, por su autor.

AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE

AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE

A la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte, con el recuerdo

de toda una infancia visitándole junto a mi madre,

que me infundió el amor y veneración que hoy le profeso.

 

 

 

 

CRISTO DE LA BUENA MUERTE

 

Doblan las campanas, más allá de la madrugada,

cuando los cielos lloran sobre las torres

y bañan soportales de viejas arcadas.

 

Tres golpes secos de timbal y una rota melodía

abren los portones de un claustro enmudecido.

El tiempo se paraliza,

los hachones alumbran el camino,

y la quietud silenciosa de miles de rostros

flanquean la muerte del Justo,

con su andar cansino...tranquilo.

 

La buena muerte, que en su faz enseña,

un pálido rictus de labios cetrinos,

recoge su cuerpo desnudo,

la piel blanca...sus manos...

¡Oh Señor, qué serena es tu muerte!

escucho entre dientes, detrás de mí,

a mi lado.....

  

Apenas si queda noche....

en las calles, una fina lluvia

que cae sobre Cristo

y la triste melodía que le acompaña

se hace oración, más que gemido.

 

Los hachones apagan su lengua de fuego

y Cristo se queda en su muerte,

como cada año, junto a la Madre

en ese hallazgo bendito.

 

¡Oh Señor, qué serena es tu muerte!

escucho de nuevo, un suspiro.

                                                   

 

Tony Juan